Victoria regia: 7 Curiosidades del lirio acuático más grande

En aguas profundas habrás visto todo tipo de plantas acuáticas flotando en la corriente, pero la victoria regia es el nenúfar más gigantesco que puedes encontrar en lagos y cuencas de río. Sus grandes hojas y flores fragrantes ayudan a regular el ecosistema. Mira cómo lo hacen con estas 7 curiosidades.

victoria regia

1. Es famosa por sus hojas circulares

Una de las curiosidades más llamativas de la victoria regia la encontramos en su follaje grande y circular, que cuenta con un diámetro de hasta 3 metros. Cada hoja permanece flotando en el agua gracias al tallo que crece en el envés. Este tallo se mantiene sumergido con una longitud de hasta 8 metros.

Lo increíble de estas hojas circulares es que el envés es de color rojizo y está cubierto de un montón de espinas. Las espinas tienen el papel de proteger a la planta de posibles depredadores en el medio marino, como los peces herbívoros. Cada día, una hoja nueva puede crecer hasta un metro y medio.

lirio de agua

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2. Se nombró en honor a la reina Victoria

El descubrimiento inicial de la victoria regia en 1801 en Bolivia llevó a clasificar el nenúfar en 1837. John Lindley fue quien decidió llamar a una de las plantas más gigantescas de la familia Nymphaeaceae «Victoria regia», en honor a la reina Victoria del Reino Unido, que acababa de ascender al trono.

Lo curioso del descubrimiento británico es que John Lindley quiso reservar las 25 copias de su descripción del nenúfar a miembros de la aristocracia y a instituciones científicas interesadas en la botánica. En aquel entonces, los botánicos estaban aprendiendo a cultivar la victoria regia, sin mucho éxito.

Tras el fallecimiento de la reina Victoria en 1901, la comunidad científica decidió cambiar el nombre del nenúfar por «Victoria amazónica». Hay quienes llaman a la planta sencillamente «nenúfar gigante». Cualquiera de los apodos son válidos para identificar al lirio acuático más grande del mundo.

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3. Las flores duran 72 horas

La victoria regia también tiene flores blancas de corta duración. Estas flores se parecen mucho al simbólico loto de estanques, aunque emiten un aroma a piña que se hace especialmente intenso por la noche. El aroma está pensado para atraer a escarabajos y quitarles el polen que transportan consigo.

Los escarabajos se quedan atrapados dentro de las flores blancas de la victoria amazónica hasta que se produce la fertilización y se vuelven flores masculinas. Cuando el proceso termina, las flores se abren a la noche siguiente y los escarabajos vuelan hacia otras flores para repetir la misma fertilización.

victoria regia

En total, las flores blancas aromáticas de la victoria amazónica alcanzan los 30 centímetros de diámetro. Justo en el centro encontramos un disco circular donde se ocultan las semillas que hacen que broten más flores. Cuando las flores están abiertas, flotan en el agua. Cuando se cierran, se sumergen.

4. Vive en lagos y ríos del Amazonas

El hábitat en el que vive la victoria regia es el lago de las selvas tropicales de Sudamérica, igual que pasa con el cultivo de la strelitzia augusta. Te encuentras con estos nenúfares en la Amazonía peruana, durante un crucero por el río Amazonas. El lirio acuático reside en meandros de ríos suaves y serpenteantes.

¿Recuerdas que, mientras vivía la reina Victoria, ningún botánico podía cultivar la victoria amazónica? Pues bien, en 1849 el jardinero y arquitecto británico Joseph Paxton ideó un invernadero especializado para mantener el nenúfar con vida. Este invernadero fue el predecesor del Palacio de Cristal.

invernaderos de inglaterra
Palacio de Cristal

La contribución de Joseph Paxton fue de extrema importancia porque, más tarde, toda Europa continental empezó a utilizar el mismo prototipo de edificación. Tanto es así que, actualmente, se recrean invernaderos muy parecidos con el propósito de cultivar la victoria regia en lugares como Alemania.

Hoy en día, nos encontramos con la victoria regia en el Jardín Botánico-Histórico de Málaga.

5. La victoria regia es repelente al agua

Las hojas circulares de la victoria regia están perfectamente adaptadas para sobrevivir en el agua. Por ejemplo, la parte superior del follaje que flota sobre el agua es lo suficientemente grande para absorber luz solar durante la fotosíntesis. La hoja también cuenta con una capa especial que la mantiene seca.

La victoria amazónica no solo necesita luz solar. Para protegerse del exceso de calor, sus hojas grandes están dispuestas de tal manera que se proporcionan sombra a sí mismas. Además, consiguen flotar sobre el agua gracias al aire que se queda atrapado entre los nervios estructurales del envés de las hojas.

nenúfar gigante

En cuanto a la superficie superior de las hojas de la victoria regia, esta está preparada con una capa de textura cerosa que permite repeler el agua. Ni que decir tiene, el enorme tamaño del nenúfar más grande del mundo sirve para inhibir el crecimiento de otras plantas competidoras en los lagos y ríos.

6. Puede soportar el peso de personas

Curiosamente, la victoria amazónica es capaz de soportar el peso de un niño e incluso de una persona adulta delgada usando solo el equilibrio de su propia hoja. Esto se debe a la capacidad potente que tiene el lirio acuático para flotar sobre el agua y a los nervios densos que cubren el envés de las hojas.

Es cierto que, a primera vista, la superficie del follaje de la victoria regia se ve muy delicada y frágil. En realidad esto es solamente una impresión falsa, ya que cada hoja suculenta cuenta con células de aire que se distribuyen equitativamente para mantenerse a flote incluso cuando hay mucho peso encima.

victoria regia

7. Monet se enamoró de la victoria regia

A finales del siglo 19, Claude Monet pintó muchas plantas y alrededores naturales que inspiran serenidad. Entre esas plantas, la victoria amazónica es el nenúfar gigante que más vemos reflejado en sus cuadros. En total, Monet llegó a pintar unos 250 cuadros al óleo con este lirio de agua como protagonista.

Esta serie de pinturas nacieron del jardín acuático que el pintor organizó en su casa de campo de Normandía. Como curiosidad, muchos de esos cuadros se donaron voluntariamente al Estado francés en 1922. En la actualidad, puedes verlos expuestos en el Museo de la Orangerie.