Petunia Edunia: La flor que contiene el ADN de su creador

¿Alguna vez imaginaste conocer una flor que lleva el gen de un ser humano? Pues la Petunia Edunia es el ejemplo de una «obra de bioarte» que ha sido creada por el artista Eduardo Kac. Conoce la verdad detrás de esta noticia para explorar los límites entre la creatividad contemporánea, el conocimiento científico y la ética.

flor Petunia Edunia

¿Qué es la Petunia Edunia?

LaPetunia Edunia es una planta transgénica recientemente diseñada por Eduardo Karc, un artista estadounidense que combina la biología molecular con la poesía, el arte biológico y la holografía. Esta planta transgénica proviene en realidad de de dos flores rosas que encontramos entre todos los tipos de petunia.

Al cruce de las dos petunias rosas hay que sumarle un pequeño gen del artista. Pero la innovación no radica en el experimento transgénico (que ya se está haciendo en otras plantas para fabricar medicamentos a gran escala) sino en la visión artística de Eduardo Karc, que busca romper esquemas y llegar a nuevos razonamientos.

Petunia Edunia flor
Eduardo Kac regando su creación

«Cuando estás delante de esta criatura», explica Kac mientras coloca la Petunia Edunia sobre un pedestal para exponerla al público, «no ves el mundo con los mismos ojos. Ya no hay marcha atrás; nada es igual». Ante nosotros tenemos una flor mitad vegetal, mitad humana. El yo del artista se ha fusionado con la naturaleza.

La petunia, modificada genéticamente con un tramo minúsculo de ADN humano, ha cruzado el puente entre la flora y la fauna con la intervención del hombre. La Petunia Edunia forma parte de la serie «Plantimal» dentro del proyecto «Historia Natural del Enigma» y se exhibe en festivales vanguardistas como Ars Electronica.

Un ejemplo igual de bizarro que este es el hongo zombie de ‘The Last of Us’.

La manipulación ante una revolución transgénica

Lo curioso es que el cruce de flor y hombre Edunia aparenta ser una planta normal a primera vista. No es hasta que nos acercamos que vemos unas ramificaciones similares a las venas de un ser humano sobre el fondo rosa del pétalo. El artista tenía el objetivo, nos dice, de «despertar en el público la consciencia del origen de la vida».

Lanza este mensaje para invitar a la reflexión sobre el origen primario de los seres vivos. Al crear una planta con la colaboración de su propio ADN, Kac explora los límites entre especies distintas. También se pregunta cuál es la herencia que compartimos con otras formas de vida en el mundo. «Para mí», dice, «esto es pura poesía».

Petunia Edunia Eduardo Kac
Las «venas» de la flor Petunia Edunia

Con esta reflexión, Eduardo Kac tuvo la idea de imitar la sangre en su obra de arte biológica, usando el color rojo en las ramificaciones de la flor como si fueran las venas de un animal. La forma estéticamente bella de cada pétalo es el resultado de mezclar la genética humana con la genética vegetal en un único organismo híbrido.

Esta visión artística nos recuerda a la obra de plantas medicinales de Paracelso, que comparaba las raíces de algunas hierbas con los vasos sanguíneos de las personas y veía la naturaleza como un macrocosmos.

Por supuesto, la Petunia Edunia no se encuentra en la naturaleza porque es, en realidad, la combinación de dos variedades diferentes de petunias. Entre los miles de genes vegetales se sumerge un gen humano, procedente del cuerpo de Eduardo Kac, para diseñar los nervios rojizos que invaden los pétalos rosáceos de la Petunia Edunia.

¿Qué gen está en la petunia cruzada con ADN?

El gen humano que Eduardo Kac ha introducido en la Petunia Edunia lo encontramos en las estructuras proteínicas del sistema inmunológico. Este gen lo tenemos todos en el ADN y sirve para identificar cuerpos extraños y luchar contra virus y microbios. Al propio artista se le aisló y secuenció el gen a partir de su sangre.

flor petunia edunia

Cabe apuntar que el gen humano es minúsculo y que se ha incluido en el cromosoma de la planta, lo quiere decir que la petunia sigue siendo una petunia propiamente dicha. La peculiaridad es que lleva una proteína humana en su material genético. Esta manipulación molecular es producto de la ingeniería transgénica.

Una muestra de la capacidad de adaptación es que las flores sobrevivieron a los dinosaurios.

La confusa frontera entre creatividad y ética

Cuando se exhibió la flor Petunia Edunia en el Museo de Arte Weisman de Minneapolis, Eduardo Kac estaba emocionado. Entre olas de visitantes curiosos que se acercaban para contemplar esta obra de bioarte, su creador dijo que la planta «vive, es real como tú y yo» y añadió: «Pero la naturaleza no lo hizo. Lo conseguí yo».

Estas palabras no gustan a todo el mundo. ¿Cuál es el límite entre manipular y dejar que la naturaleza siga su curso? A la pregunta le sigue un largo silencio. El artista es consciente del debate social y cree que, algún día en el futuro, la gente estará más que acostumbrada a escuchar que se ha modificado genéticamente una planta.

Petunia Edunia Eduardo Kac

«Quiero que los cuidados de la petunia sean posibles en cualquier sitio», dice un sonriente y orgulloso Kac conforme nos alejamos de su extraña creación. En Estados Unidos, Eduardo es reconocido por ser un bioartista provocador que fusiona la biotecnología con el arte y la genética de una forma completamente controvertida.

«En la era posmoderna domina la reproducción biocibernética. El cine se ha quedado atrás», opina Kac. Y eso es todo. Y muy cerca, en la misma sala de exhibición, nos encontramos con los paquetes de semillas Edunia expuestos al público. Contienen semillas reales de la flor transgénica, listas para propagarse en el planeta.